Durante mucho tiempo, Guillaume Sorel ya había archivado, documentado y clasificado buena parte de su obra. Pero, como ocurre con muchos artistas, la información seguía dispersa entre imágenes, recuerdos y documentos. Con Art2App, por fin pudo dar al conjunto una forma más clara, más fluida y más duradera.
Una obra abundante, una documentación dispersa
Desde los años 80, Guillaume Sorel construye una obra singular, inmediatamente reconocible, en la encrucijada del cómic, la ilustración y la pintura. Formado en la Escuela de Bellas Artes de París, publicó su primer cómic a comienzos de los años 90, antes de desarrollar, a lo largo de las décadas, un universo denso compuesto por novelas gráficas, páginas originales, portadas, carteles, libros ilustrados y trabajos más personales.
Con el paso del tiempo, se fueron acumulando miles de páginas, ilustraciones e imágenes. Es una producción considerable, pero nunca solo un inventario: cada obra tiene su contexto, su destino y su historia.
Guillaume Sorel ya había empezado desde hacía tiempo a organizar todo aquello. “Tenía un documento Excel que había creado hace unos diez años”, cuenta. “También tenía imágenes repartidas en distintos archivos.” Pero muy pronto formuló el diagnóstico real: “todo estaba un poco disperso” y, sobre todo, “el conjunto no estaba en absoluto conectado”. La dificultad no consiste en saber que las obras existen, sino en poder encontrarlas de nuevo, documentarlas, situarlas, utilizarlas y transmitirlas sin tener que reconstruirlo todo cada vez. Parte de la información ya existe, pero todavía no está recogida en un sistema lo bastante estructurado, visual y fácil de mantener con el tiempo.
Recuperar una visión de conjunto
Este tipo de organización funciona durante un tiempo. Incluso puede aguantar durante años. Pero cuando el volumen se vuelve demasiado grande, empieza a ralentizarlo todo. No es necesariamente una falta de archivos; es la falta de un lugar donde todo converja de verdad.
Precisamente por eso la necesidad de catalogar se impuso con mayor claridad: recuperar una visión de conjunto. “No quería limitarme a saber qué obras se habían producido. Quería saber dónde están y para qué estaban destinadas.” En otras palabras, no buscaba solo enumerar piezas, sino construir una verdadera visión de conjunto: un espacio en el que obras, imágenes, contextos, lugares, exposiciones y datos útiles existieran juntos.
Una elección guiada por la confianza y la fluidez
La elección de Art2App no se basó en una promesa abstracta. Se fue construyendo de manera progresiva, primero a partir de una búsqueda personal y luego dentro de un contexto de confianza. Su galerista, usuario desde hace tiempo, le habló de la herramienta antes de enseñársela en una tableta durante una exposición.
“La fluidez” le llamó la atención de inmediato. Lo que vio en ese momento no era solo un software. Era una forma de acceder a las obras con sencillez, de navegar sin fricción y de sentir que la herramienta podía integrarse realmente en el trabajo cotidiano. Y, sobre todo, estaba esa recomendación procedente de profesionales con los que trabaja desde hace mucho tiempo. “Prefiero confiar en personas con las que llevo tiempo trabajando”, dice. “Que ellos estén satisfechos es, creo, la mejor publicidad posible.”
Una transición sin empezar de cero
La transición se hizo sin contratiempos. “Diría que fue más bien una continuidad muy fluida.” Gracias a la integración de su archivo Excel, el artista no tuvo que rehacerlo todo desde el principio. “No partía de cero. Fue muy tranquilizador ver que una buena parte de la información ya estaba allí.”
Después, el trabajo pudo avanzar poco a poco: corregir, completar, añadir imágenes y documentar mejor. “Para apropiarse de la herramienta, no empezar de la nada simplificó mucho las cosas.” A partir de ahí, la herramienta empezó a ocupar su lugar en el trabajo cotidiano. “Hoy todo es realmente mucho más fluido”, dice Guillaume Sorel. “Las cosas pueden hacerse casi en tiempo real. En cuanto tengo la información, puedo introducirlo todo directamente en la herramienta.” La documentación se integra poco a poco, lo que permite avanzar con más serenidad y evitar la acumulación.
Un uso más sencillo, más visual y más coherente
También insiste en la ergonomía: “Es bastante fluido, es agradable de usar.” La palabra vuelve una y otra vez: agradable. Y, tratándose de una herramienta de catalogación, no es algo menor. “Permite concentrarse de verdad en el contenido sin verse frenado por las limitaciones técnicas.”
Esta calidad de uso cambia muchas cosas, y esa apropiación también pasa por lo visual. “El hecho de poder integrar imágenes hace que la herramienta sea muy visual y muy agradable de usar.” Para un artista, esta dimensión es esencial. La imagen no es un añadido: forma parte de la manera de reencontrar, comparar, releer y, a veces, incluso redescubrir su propio trabajo.
Algunas funciones se han vuelto especialmente útiles para él. Menciona primero la importación inicial y luego las exportaciones ocasionales para “ver dónde estoy”. También insiste en la duplicación de fichas cuando varias obras comparten parte de su información. “Poder duplicar al menos una parte de la información es realmente valioso.”
El tiempo dedicado a documentar sigue siendo muy real, pero se vuelve más coherente, menos repetitivo y menos pesado. Guillaume Sorel tampoco oculta que eso le llevó “algo más de tiempo” de lo que había imaginado. Pero enseguida añade lo que justifica esa inversión: “Una vez que la información está ahí, está ahí.” Probablemente sea la mejor manera de resumir lo que representa una buena herramienta de catalogación: no una solución milagrosa, sino una estabilidad duradera.
Catalogar para leer mejor, proyectar mejor y transmitir mejor
Con el uso, el beneficio se volvió más amplio de lo previsto. Art2App ya no sirve solo para centralizar las obras. Guillaume Sorel habla de otra manera de leer su propio trabajo. “Permite tener de verdad una visión un poco más unificada”, dice, “una lectura más clara y más coherente del trabajo que he realizado hasta ahora”. Allí donde antes había un conjunto de documentos separados, ahora hay un corpus más legible.
Explica que ahora puede pensar mejor en las exposiciones futuras, a partir de lo que ya se ha mostrado o no. Puede explorar temas, integrar palabras clave e imaginar nuevas relaciones. “También se pueden hacer búsquedas por tema.” Y añade: “Art2App permite hacerse las preguntas adecuadas y pensar de otra manera.” La catalogación deja entonces de ser un fin en sí mismo. Se convierte en una herramienta de reflexión, casi en una herramienta de proyección.
En el caso de Guillaume Sorel, esta ampliación del uso va incluso más lejos. Ya piensa en la posibilidad de una monografía. “Es un paso hacia otro objetivo”, dice. “Con esta herramienta, creo que va a ser de todos modos más sencillo.” La frase es importante porque muestra claramente que una buena herramienta de catalogación no sirve solo para ordenar el pasado. También se convierte en un soporte editorial, un instrumento de anticipación y una base para contar la obra.
Guillaume Sorel insiste además en un punto más personal, pero esencial: no quiere que sus obras se conviertan en una carga para sus herederos. Quiere que quede un inventario claro, comprensible y transmisible, con una estructura que permita saber qué existe y dónde se encuentra. Pero también lo expresa con mucha precisión: esta utilidad no concierne solo al futuro. “También es esencial hoy, cuando necesito saber lo que tengo.”
Este trabajo de estructuración puede incluso deparar sorpresas: “Desde que tengo la herramienta, he registrado imágenes totalmente improbables que he redescubierto.” Es uno de los efectos más interesantes de este tipo de enfoque: catalogar mejor no es solo clasificar mejor. También es conocer mejor la propia obra, reencontrar piezas olvidadas y enriquecer la comprensión del propio recorrido.
Una recomendación nacida de la práctica
Cuando se le pregunta qué le diría a otro artista que sigue trabajando con Excel, responde sin rodeos. Muchos de sus colegas tienen su misma edad, una producción importante y a veces ni siquiera una hoja de cálculo, solo discos duros organizados “a su manera”. Sin embargo, no siempre tienen “una visión realmente global de todas las obras que han podido producir en 20, 30 o 40 años”. A los más jóvenes, en cambio, les dice: empiecen ahora. “Ahora es el momento de registrar, paso a paso, lo que están haciendo.”
Su consejo no tiene nada de teórico. Parte de una constatación simple: “No todos recordamos todo lo que hemos hecho en nuestra vida.” De ahí la importancia de una herramienta simple, estructurante y transmisible. “Me parece que la herramienta es tan fácil de usar que sería una verdadera pena prescindir de ella.” Y, sobre todo, expresa muy bien lo que Art2App le aporta en el fondo: “¿Qué me aporta? Un verdadero alivio.” Probablemente sea la palabra justa para resumir su experiencia. El alivio de tener “un lugar que centraliza toda la información”, un lugar donde se pueden ver las imágenes, documentarlas, relacionarlas y volver a encontrarlas. El alivio de tener “de verdad una visión global y bastante clara de casi 40 años de creación”. Y quizá también el alivio de sentir que todo lo producido ya no depende únicamente de la memoria, de hábitos personales o de una organización que solo el artista sabe descifrar.
Lo que muestra Guillaume Sorel es que no se trata simplemente de catalogar obras. Se trata de recuperar una visión de conjunto y de vincular las obras con sus imágenes y su historia. Con una herramienta adecuada, como Art2App, todo un recorrido de creación se vuelve más claro, más legible y más fácil de transmitir.